El Santuario del Báb
1 feb

“Cada piedra de ese edificio, cada piedra del camino que lleva hacia él”, se Le oyó afirmar numerosas veces, “la he levantado y colocado en su sitio con lágrimas infinitas y a un precio tremendo”. “Cierta noche”, habría observado de acuerdo con un testigo de los hechos, “me hallaba tan apremiado por las cuitas que no tuve más recurso que recitar y repetir una y otra vez la oración del Báb que obraba en Mi poder, y cuya recitación Me calmó en gran medida. A la mañana siguiente el dueño del lugar acudió a verme, se disculpó y Me rogó que le comprara la propiedad”. (Abdú’l-Bahá, citado por Shogui Effendi)








