Cautiverio
23 may

¿Cuántos de nosotros disfrutamos de visitas al zoológico cuando éramos niños? Conocer animales nuevos, saber sus características, verlos alimentarse, o simplemente estar cerca de ellos. Pues hace poco sentí eso, ya siendo una joven-adulta. Pero una criatura robó mi corazón, la mirada de este simio en cautiverio, encerrada en un espacio tan pequeño que su mente y espíritu han dejado de volar. ¿Qué podría hacer yo, o vos, para sanar este dolor? Como dijo Virgilio, el poeta romano: “Respetemos el dolor que no tiene palabras, el derecho que no tiene defensa.”




